CAPÍTULO 6- La miga (Segunda parte)
No. Doña
Domitila __ de hábito de Padre Jesús Nazareno, morado todo con el
cordón amarillo, igual que Reyes, el besuguero__ te tendría, a lo mejor,
dos horas de rodillas en un rincón del patio de los plátanos, o te
daría con su larga caña seca en las manos, o se comería la carne de
membrillo de tu merienda, o te pondría un papel ardiendo bajo el rabo y
tan coloradas y tan calientes las orejas como se le ponen al hijo del
aperador cuando va a llover...
No, Platero, no. Vente tú conmigo. Yo te enseñaré las flores y las estrellas. Y no se reirán de ti como de un niño torpón, ni te pondrán, cual si fueras lo que ello llaman un burro, el gorro de los ojos grandes ribeteados de añil y almagra, como los de las barcas del río, con dos orejas dobles que las tuyas.
No, Platero, no. Vente tú conmigo. Yo te enseñaré las flores y las estrellas. Y no se reirán de ti como de un niño torpón, ni te pondrán, cual si fueras lo que ello llaman un burro, el gorro de los ojos grandes ribeteados de añil y almagra, como los de las barcas del río, con dos orejas dobles que las tuyas.
Muy bien, Alba. Tu lectura y creación de la entrada.
ResponderEliminarNada qué objetar. ¡nickel! Como dirían los franceses cuando algo está perfecto (niquelado).
Saludos
Juan